Cómo tratar la contractura muscular.

¿Cómo combatir esta epidemia del siglo XXI?

Hoy en día es difícil no conocer a alguien que no haya sufrido nunca una contracción muscular, algunos, porque llevamos un ritmo de vida a veces demasiado acelerado, otros porque no mantenemos una correcta higiene postural en el trabajo o porque hemos realizado una actividad física inapropiada o con demasiada intensidad.

Las contracturas musculares se pueden producir por un exceso de estrés, por no calentar correctamente antes de realizar ejercicio, por sedentarismo, por pasar muchas horas en la misma postura y por muchas causas más, pero antes de nada, aclaremos:

¿Qué es una contractura muscular?

La contractura muscular es una contracción continuada de un músculo y sus fibras, en la que se altera su funcionamiento habitual produciendo dolor y malestar.

La tensión que se produce en el músculo por culpa de esa contracción impide que la sangre llegue correctamente a las células musculares y produce que se acumulen toxinas, haciendo que las terminaciones nerviosas del músculo envíen señales al cerebro produciendo dolor.

¿Qué tipos de contracturas musculares son las más frecuentes?

La contractura más frecuente suele ser la contractura de cuello (centrándose en distintos puntos concretos como en el caso de la contractura cervical o el caso de la contractura del trapecio) y se suele producir como consecuencia de una mala postura, un sobreesfuerzo o simplemente estrés.

Una mala postura en el puesto de trabajo, con la espalda curvada y los hombros hacia adelante, dejando la cabeza adelantada, hace que el peso de la cabeza se multiplique por dos o incluso por tres, exigiendo a los músculos del cuello (cervicales y trapecios) un mayor esfuerzo.

Los músculos cervicales tratan de aguantar el peso de la cabeza y eso hace que se sobrecarguen y se vuelvan fibrosos y rígidos, generando calambres y contracturas.

El agotamiento y la rigidez de estos músculos, además puede hacer que el dolor se extienda también a brazos, cabeza y espalda.

La contractura de espalda o contractura lumbar es otra de las contracturas más frecuentes. Suele producirse también por una sobrecarga, consecuencia de un trabajo excesivo, una mala postura, o la carga excesiva de pesos en una postura inadecuada.

Cuando la musculatura lumbar se sobrecarga, se habla de lumbalgia o contractura lumbar que se detecta por un dolor intenso en la zona baja de la espalda que dificulta los movimientos normales de la columna.

Síntomas de la contractura muscular.

Lo síntomas, como ya hemos identificado anteriormente, pueden resumirse en:

– Dolor muscular localizado

– Dificultad a la hora de realizar ciertos movimientos con el cuello o la espalda

– Dificultad para estirar el músculo afectado debido a dolor

– Dificultad para mover la articulación o un miembro cercano al del músculo adolorido

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